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¿Estamos protegiendo realmente nuestras edificaciones contra incendios?

Una edificación puede haber sido diseñada y construida bajo determinadas condiciones de seguridad. Pero pasan los años, cambian sus ocupantes, aparecen nuevos equipos, se hacen remodelaciones y se modifican los espacios.

Con el tiempo, también pueden cambiar las condiciones que favorecen la ocurrencia o propagación de un incendio.

Entonces aparece una pregunta que pocas veces nos hacemos:

La respuesta no debería depender únicamente de lo que ocurrió el día en que se construyó.

La seguridad frente al fuego es una condición que necesita mantenerse, revisarse y, cuando sea necesario, actualizarse.

Las edificaciones cambian con el tiempo

Pensemos en una vivienda, un edificio de oficinas, un centro comercial, una bodega o una instalación industrial. Con el paso del tiempo pueden remodelarse espacios, modificarse instalaciones, incorporarse nuevos equipos, cambiar las actividades o aumentar la cantidad de personas que ocupan el lugar.

También pueden realizarse ampliaciones, cambiar las condiciones de almacenamiento o dejar de recibir mantenimiento algunos sistemas. La edificación puede seguir siendo la misma, pero el riesgo puede no serlo.

Por eso, hablar de protección contra incendios implica mirar más allá del momento de la construcción.

Cumplir una vez no significa estar protegido para siempre

En ocasiones pensamos en la seguridad de una edificación como una fotografía: se revisa, se verifica y se aprueba. Pero una edificación se parece mucho más a una película. Está en constante transformación y la protección contra incendios necesita acompañar esos cambios.

Un sistema puede requerir mantenimiento. Una distribución puede afectar una ruta de evacuación. Un cambio de ocupación puede generar nuevas condiciones de riesgo. Existe una diferencia fundamental entre tener un sistema de protección y contar con un sistema que realmente pueda responder cuando se necesita.

Una alarma que no funciona, una puerta cortafuego abierta, una ruta de evacuación obstruida o un sistema sin mantenimiento pueden reducir la capacidad de respuesta durante una emergencia. La prevención no consiste simplemente en instalar equipos o cumplir requisitos. Consiste en lograr que las diferentes medidas de protección continúen funcionando y respondan a la realidad de la edificación.

¿Quién está pendiente de todo esto?

La seguridad de una edificación involucra a propietarios, administradores, ocupantes, diseñadores, constructores, profesionales especializados, instaladores, organismos de inspección, autoridades y cuerpos de emergencia, entre otros.

Cada uno puede tener responsabilidades diferentes. El problema aparece cuando estas no están claras, la información no se comparte o se asume que “otro se está encargando”.

Además, mantener buenas condiciones de protección requiere conocimiento. Diseñar, instalar, inspeccionar, probar y mantener sistemas de protección contra incendios son actividades que requieren competencias específicas y mecanismos confiables de verificación.

El diagnóstico desarrollado por ANRACI identifica entre las brechas del país la necesidad de fortalecer la profesionalización, los mecanismos de certificación y los procesos de verificación independiente. La seguridad no puede depender únicamente de que alguien asuma que las condiciones siguen siendo adecuadas. Necesitamos responsabilidades claras, profesionales competentes y mecanismos que permitan comprobarlo.

El reto es aún mayor en las edificaciones existentes

Construir una nueva edificación permite incorporar desde el diseño diferentes criterios de seguridad.

Pero ¿qué hacemos con las edificaciones que llevan 10, 20, 30 o más años funcionando?

Colombia tiene edificaciones construidas en diferentes épocas y bajo distintas condiciones. No resulta realista pretender que todas tengan exactamente las mismas características.

El reto está en contar con herramientas que permitan identificar los riesgos, establecer prioridades y mejorar progresivamente las condiciones de seguridad.

El diagnóstico del Libro Blanco de Protección Contra Incendios identifica desafíos relacionados con la supervisión, la inspección de edificaciones existentes y la capacidad institucional para cubrir adecuadamente este universo.

Y no es únicamente una discusión normativa. Es una discusión sobre cómo proteger mejor a quienes viven, trabajan, estudian, compran y desarrollan sus actividades en estas edificaciones.

La pregunta no debería ser solamente “¿cumple?”

Preguntar “¿esta edificación cumple?” puede ser necesario, pero probablemente no sea suficiente.

También deberíamos preguntarnos:

  • ¿Está realmente preparada para enfrentar un incendio?
  • ¿Las personas pueden detectar oportunamente una emergencia y evacuar?
  • ¿Las condiciones de protección siguen siendo adecuadas?
  • ¿Los sistemas reciben el mantenimiento necesario?
  • ¿Las modificaciones realizadas fueron acompañadas de una revisión de las condiciones de seguridad?
  • ¿Las personas responsables saben cómo actuar?

Estas preguntas nos llevan del cumplimiento hacia el resultado que buscamos alcanzar: proteger vidas y reducir las consecuencias de un incendio.

Y esto requiere entender la protección contra incendios como un sistema.

Prevención, comportamiento de los ocupantes, detección, alarma, evacuación, protección pasiva, sistemas de protección activa, respuesta de emergencia y mantenimiento deben funcionar de manera articulada.

Una alarma puede detectar un incendio, pero las personas necesitan saber cómo responder. Una ruta puede estar correctamente diseñada, pero debe mantenerse disponible. Un sistema puede estar instalado, pero necesita condiciones adecuadas de operación y mantenimiento.

La verdadera protección aparece cuando todas estas piezas trabajan juntas.

Una conversación que Colombia necesita tener

El Libro Blanco de Protección Contra Incendios para Colombia parte justamente de esta realidad.

El país cuenta con conocimiento técnico, profesionales, empresas, normas y múltiples actores vinculados con la protección contra incendios. Sin embargo, todavía existen brechas en la manera en que estos elementos se articulan y en la capacidad para garantizar condiciones de protección de manera consistente.

Por eso, el documento no pretende ser solamente un diagnóstico.

ANRACI plantea seis componentes para avanzar en una política pública nacional: un código nacional de incendios, un sistema obligatorio de estadísticas, protecciones mínimas verificables para vivienda e industria, mecanismos de certificación profesional, delegación regulada a agentes certificados y una autoridad nacional especializada en protección contra incendios.

Son propuestas que buscan abrir una conversación sobre cómo pasar de esfuerzos aislados a un sistema nacional de protección contra incendios más articulado.

La pregunta que queda

La próxima vez que pensemos en la seguridad contra incendios de una edificación, quizá la pregunta no debería ser solamente:

“¿Tiene protección contra incendios?”

Podríamos hacer una pregunta mucho más importante:

Porque proteger una edificación no significa simplemente instalar algo y darlo por terminado.

Significa prevenir, mantener, verificar, aprender y mejorar.

Ese es precisamente uno de los grandes desafíos que plantea el Libro Blanco de Protección Contra Incendios para Colombia: entender dónde están las principales brechas del país y abrir una conversación sobre las decisiones necesarias para fortalecer la protección de nuestras vidas, nuestros bienes y nuestros territorios.

La protección contra incendios no termina cuando se entrega una edificación. Ahí comienza el compromiso de mantenerla segura.

Conoce el Libro Blanco de Protección Contra Incendios para Colombia

El documento de ANRACI reúne un diagnóstico nacional, referentes internacionales y una propuesta de seis componentes de política pública para fortalecer la protección contra incendios en Colombia.

Consulta el Libro Blanco y haz parte de esta conversación.

El Libro Blanco de ANRACI busca aportar información y propuestas para que esas preguntas puedan convertirse en una conversación nacional basada en evidencia y orientada a fortalecer la protección contra incendios en Colombia.

Consulta el Libro Blanco de Protección Contra Incendios para Colombia y conoce el diagnóstico, los principales desafíos y los elementos de política pública propuestos por ANRACI.

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