El riesgo de incendio y su control, por Ing. José Manuel Maya

Incendio

El riesgo de incendio siempre existe, siempre está presente, desde que haya algo que pueda quemarse (combustible) y oxígeno, sólo hace falta una fuente de ignición, esa pequeña chispa que activa la reacción de combustión, reacción química catalogada como exotérmica, y auto-mantenida. Estamos rodeados de materiales combustibles, tela, cartón, madera, plásticos y estamos rodeados de oxígeno, así como también, estamos rodeados de fuentes de ignición, lo único que hace falta es que esa ignición se de en unas condiciones de ambiente combustible.

La realidad es que esta condición, de que se junten estos tres elementos, no se da todos los días, por lo menos en nuestro entorno, hasta la esquina por lo menos, porque la otra realidad es que constantemente se presenta incendios a nivel mundial, es más, en este momento se debe estar presentando un gran incendio, en alguna parte del mundo. Es decir, los incendios si existen, se crean, y aparecen súbitamente como monstruos que quieren devorarlo todo, y es ahí cuando nos damos cuenta que sí nos podía pasar, y que las experiencias de los demás no fueron suficientes para convencernos que debemos estar preparados para cuando aparezcan.

IgniciónNo podemos exponer nuestro patrimonio a la suerte, a creernos inmunes a la materialización de este riesgo, incluso, la “ignición” se puede presentar por actos mal intencionados, no solo por la suerte, por lo tanto, tenemos que aprender a vivir con el riesgo, tenemos que aprender a administrarlo, a vivir con seguridad. Vivir con seguridad es vivir con un nivel aceptable del riesgo.

La seguridad contra incendio la podemos enfrentar desde varios aspectos, destacándose principalmente los dos siguientes:

  1. Qué podemos hacer para que no se produzca un incendio.
  2. En caso que se presente, cómo lo podemos controlar.

El primer aspecto es un concepto que técnicamente se conoce como PREVENCIÓN, son las medidas para evitar la materialización del riesgo, para que no se produzca un incendio, tales como orden y aseo, separar lo combustible de las fuentes de ignición, entre otros. Esto tiene un gran componente cultural, de formación, de conocimiento para identificar los riesgos y poderlos controlar.

El segundo aspecto es cuando algo falla y se presenta el incendio, lo qué se puede hacer después de iniciado el incendio, por lo tanto, son las medidas para controlar las consecuencias de un incendio, cómo disminuir los daños, cómo evitamos la propagación del incendio, cómo conservar el “negocio” para que no desaparezca. Este segundo aspecto tiene un componente económico, de inversión en elementos de protección, proporcional a la concentración de combustible, proporcional al área que se debe proteger y a la altura a la cual se debe proteger.

Y no es que un aspecto sea más importante que el otro, ambos son importantes, se complementan y siempre van juntos.

La tendencia en los negocios es a concentrar todo en un mismo lugar, producción, bodega y oficinas, sin ninguna separación significativa para evitar la propagación de un incendio, o es a concentrar el producto terminado en grandes bodegas de almacenamientos en altura, y debemos saber que, a mayor altura, más difícil es controlar un incendio.

Los incendios se propagan horizontalmente y verticalmente. Desde el punto de vista de protección entre más barreras le pongamos a esa propagación se tendrá mayor tiempo para poder actuar y para que salgan las personas.

Fuego en almacanamientoNo es lo mismo proteger una bodega con mercancía a menos de 1,5 m de altura, donde todo está al alcance de elementos básicos de control de incendios, como extintor o manguera de agua. Otra cosa es almacenar a 13 m de altura, allí no se llega fácil, a no ser que el medio de extinción permanezca allá, en el techo o como en algunos casos, dependiendo del material combustible, dentro de la estantería. Este tipo de almacenamientos en altura son un reto para la ingeniería de la protección contra incendio, es algo que hay que calcular, analizar y desarrollar, no es algo a la ligera que lo puede resolver cualquier persona que sepa de tubos y de agua, se debe tener un poco más de conocimiento y experiencia en protección de grandes almacenamientos.

Por otro lado, tenemos el tema de la seguridad de las personas al interior de las edificaciones, preguntarnos por donde podemos salir, durante una emergencia, no es una pregunta para hacerse en la emergencia. Las condiciones de salidas seguras y evidentes, deben hacer parte de la edificación, desde su concepto inicial, desde los diseños arquitectónicos, y todos nosotros tenemos derecho a reclamar por las condiciones de salidas seguras en cualquier edificación que ingresemos, más aún si son de acceso al público, donde el movimiento de masas se convierte en un riesgo adicional. No tenemos que esperar a que ocurra una emergencia para reconocer que los medios de salida no son suficientes ni adecuados para el número de personas. Similar al análisis que se presentó para las grandes alturas de almacenamiento, no es lo mismo salir de un primer piso, que salir de un piso 7, 8 o 40. Hace mucho tiempo se sabe que para salir de esas alturas no es suficiente tener un solo medio de salida, sino por lo menos dos, pues ¿qué pasa si la única salida es la del problema? No tenemos que esperar para que esto suceda en un edificio, ya ha pasado muchas veces, tenemos la oportunidad de aprender de experiencias ajenas, no perdamos esta oportunidad.

El tema de la seguridad de las personas al interior de las edificaciones es algo muy estudiado y desarrollado, ya se ha aprendido mucho de los eventos ocurridos en el mundo, son cosas que están escritas y son ley en muchos países, pero gravemente sabemos que estas cosas no se enseñan en las universidades, por lo menos no a nivel de pregrado, es decir, la protección de las personas al interior de las edificaciones no hace parte del pensum de nuestros arquitecto e ingenieros.

La implementación de sistemas de protección contra incendio y de condiciones óptimas de seguridad de las personas no es plata perdida, como dicen muchos, son vidas aseguradas y patrimonios protegidos, que no debemos esperar a perderlos para lamentarlo. Es mejor tener sistemas de protección que nunca tengamos que utilizar a no tenerlos el día que si los necesitemos.

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