Informe de Gestión 2015

Informe de Gestión 2015

CARTA DEL DIRECTOR EJECUTIVO.

En los últimos días, he venido conversando con varios colegas vinculados al sector de la construcción y a la Protección Contra Incendio acerca del desarrollo de la Asociación Nacional de Sistemas de Rociadores Automáticos Contra Incendio Colombia durante el año 2015 y su proyección de cara hacia el futuro, este proceso me ha conducido a realizar una serie de balances y reflexiones, que hoy, a través de esta carta, quiero compartir con ustedes.

En primera instancia es importante considerar la coyuntura del país, como todos sabemos, el bajo precio internacional del petróleo y la fuerte alza en la tasa de cambio del dólar han afectado a la economía colombiana de forma significativa.

Aun cuando no es tan marcada la situación como en otros países, Colombia definitivamente sufre de la llamada “Enfermedad Holandesa”, que no es otra cosa que la fuerte dependencia de un sector productivo, en nuestro caso del energético representado principalmente en Petróleo y Carbón. Donde vale la pena resaltar que particularmente para el sector de la Protección Contra Incendio, los negocios industriales asociados a la producción y comercialización de petróleo se han visto disminuidos drásticamente.

A través de medios de comunicación, los expertos y académicos han realizado sus proyecciones, ubicando el precio de la divisa por encima de los $3.600, hoy no podemos hablar de barreras (la barrera de los $2.000) como lo hacíamos hace unos años. De igual forma, las noticias de la Reserva Federal de los Estados Unidos indican que las tasas de interés seguirán en aumento, empujando aún más esta situación y forzando la devaluación del peso en Colombia.

Como es natural, el Gobierno Nacional, a través del Ministro de Hacienda, ha sido cauteloso con sus declaraciones, en primera instancia tratando de dar tranquilidad a los colombianos y por otra parte, con el fin de poder desarrollar, de la mejor forma posible, todos los planes que se han venido trazando para Colombia con la certeza de que hoy, como país, tenemos menos dinero para ejecutar lo proyectado.

En el transcurso de los últimos 18 meses hemos visto como los presupuestos, tanto de entidades del Estado como de empresas privadas han sido recortados sustancialmente, es una realidad que no podemos desconocer y ante la cual colectivamente estamos llamados a actuar.

Nuestra economía está cambiando, afortunadamente hemos aprovechado la inercia que traíamos en la generación de negocios y hoy el sector de la construcción se ha convertido en bandera para el desarrollo, lo cual debe animarnos a pesar de las dificultades.

Cada una de nuestras organizaciones debe tomar las precauciones necesarias en tiempos de austeridad y las acciones comerciales apropiadas que defiendan el interés legítimo de creación de riqueza.

Financieramente, es muy importante controlar la deuda total y en especial la deuda en moneda extranjera. El nivel de endeudamiento debe ser coherente con el EBITDA (beneficio operativo) y la generación de flujo de caja, protegiendo a la organización de llegar a la cesación de pagos. Los fuertes cambios que hemos vivido respecto al valor del dólar han afectado a casi todas nuestras organizaciones, básicamente, por la baja variabilidad que había presentado el dólar en los últimos años, hecho que generó confianza y que conllevó a que dejáramos de protegernos apropiadamente.

Un presupuesto es una proyección aproximada que toma datos unitarios de HOY para estimar el valor de una obra HOY. Si no se destina la totalidad del dinero HOY, y las compras se ejecutan parcialmente a lo largo del proyecto, práctica habitual, lo más natural es que dicho unitarios tengan variaciones, que a la larga, repercutirán en el valor global de la obra. El riesgo cambiario es un riesgo que debería asumir el comprador, él es dueño del proyecto y con sus recursos este se efectuará, lo más saludable para nuestras organizaciones es modelar contratos en el que dicho riesgo sea asumido por el contratante.

Para el caso de contratación con empresas del estado, una práctica recomendables es asegurarse que dentro de la matriz de riesgos del proyecto, el tema cambiario esté cobijado por la entidad, en este sentido nuestras organizaciones pueden asumir ciertas variaciones, esto dependerá de nuestro mecanismo de elaboración del presupuesto.

Por otra parte, una práctica extendida en Latinoamérica, que incluso se utiliza en Colombia en algunos casos específicos (caso de las bombas por ejemplo), es cotizar los componentes, materiales y equipos en dólares, si se desea, la mano de obra puede ser valorada en moneda local, pues su variación no será significativa y obedece a otros factores de mercado.

Desglosando nuestro sector, con certeza más del 60% del valor de un proyecto está ligado a una transacción en dólares, entonces, ¿por qué nuestras organizaciones asumen este riesgo?

Quizás sea, porque en el pasado reciente estás variaciones no han sido muy grandes, o porque presupuestalmente hemos incluido márgenes de seguridad que nos han protegido, o porque está tasa de cambio en algunas ocasiones nos haya jugado a favor.

Ahora que nos encontramos en una época de crisis debemos hacer esta reflexión. ¿Por qué nuestras organizaciones no cotizan en dólares?, ¿Por qué como sector de la Protección Contra Incendio no acogemos está sana práctica comercial?, ¿Por qué no nos damos a la tarea de educar a nuestros clientes?

Junto a éste tema, son muchas las situaciones que nuestro sector está llamado a estudiar. La normatividad colombiana; el desconocimiento de muchos constructores en materia de PCI; la calidad de los materiales, de los estudios, de las instalaciones, de los mantenimientos; El contrabando de materiales; la prevención por parte de los usuarios, entre otros factores que hacen parte del desarrollo de los Sistemas de Rociadores Automáticos Contra Incendio y otros sistemas a base de agua en Colombia.

El devenir de la industria está en nuestras manos, nos corresponde actuar colegiadamente en beneficio del sector y primordialmente en favor de la sociedad colombiana, en gran medida la seguridad de personas depende de nuestras organizaciones.

Definitivamente, sin temor a equivocarme, puedo afirmar con convicción que ANRACI COLOMBIA tiene una labor gremial y social muy importante en el país. Unidos, de forma colectiva, fortaleceremos la Protección Contra Incendio en Colombia, la cual tras largos años de trabajo, cada una de las empresas del sector ha venido construyendo.

Un cordial saludo,

Ing. Hugo Torres Bahamón
Director Ejecutivo

 

Informe de Gestión 2015.


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